Bautizaron a su hija, pero ni se miraron. Cristian Domínguez y su esposa Melanie Martínez estuvieron fríos cuando se reunieron en la iglesia ‘San Francisco de Asís’ de Barranco para que su pequeña María Gracia recibiera el primer sacramento de la Iglesia Católica.
La primera en llegar a la parroquia con sus hijas, a las 4:45 de la tarde, fue Melanie. Vestía una falda negra que marcaba su anatomía perfecta.
“No voy a hablar nada y respeten que esto es una reunión familiar y privada”, dijo Melanie, cuando tratamos de abordarla. Luego nos enteramos que antes de bautizar a su hija, se ofició la misa por el primer año del fallecimiento de su padre.
Con 15 minutos de retraso, Dominguez arribó al recinto eclesiástico acompañado de sus padres, quienes le llevaban el traje en un portaterno que usó para la ceremonia.
Cristian, ¿por qué no llegaste a la misa de tu suegro?
Vine al bautizo y estoy llegando tarde, no hablen cosas tontas diciendo que no me invitaron a la misa.
Ya cuando familiares y amigos cercanos se encontraban en el salón de la iglesia, se inició el bautizo. Desde el momento que comenzó la Liturgia, la pareja actuó indiferente, no se agarraron las manos, ni siquiera se miraban para ver cómo su hija iba a ser bautizada. Las miradas de ambos solo se centraban en el sacerdote que celebró la misa, pero en ningún momento tuvieron algún gesto tierno el uno para el otro.
Un hecho que fue embarazoso para el cantante se dio cuando el sacerdote mencionó en la ceremonia si los presentes estaban libres de pecado: “Hermanos, ¿todos están libres de pecado?”, preguntó el religioso. Mientras el resto del público respondía, se notó a un Domínguez algo sonrojado.
Al finalizar de la ceremonia, tratamos de juntar a la pareja con su pequeña hija recién bautizada, pero ni bien terminó, Melanie se fue al fondo de la sala con su familia, dejando a Cristian delante con la suya.
“No creo que podamos tomarnos una foto porque ella se fue con su familia”, respondió el cantante algo incómodo.



