La entrevista que iba a sostener con Melanie Martínez ya se había cancelado dos veces en el 2009, debido a sus compromisos con ‘El show de los sueños’ y su reciente separación de Cristian Domínguez.
Pero eso fue el año pasado, así que volví a insistir para charlar con ella y fue su prima Roxana, quien la convenció para que nuestra reunión se diera después del bautizo de su hija María Camila, el 8 de enero.
Nos trasladamos a su domicilio y, mientras la esperábamos, llegó Cristian al departamento para visitar a sus hijas. Él ingresó y ella bajó al instante. A lo lejos escuchamos que Domínguez le preguntó: ¿Vas a salir?… Melanie respondió: Sí, chau.
Ya en la unidad móvil y camino a la locación donde le haríamos la sesión de fotos, la curiosidad periodística afloró y mientras charlábamos pensé que las historias de amor a los 20, 30 ó 40 tienen gran similitud, pero lo más importante es seguir creyendo en uno mismo y valorarse como lo hace esta joven madre que este 20 de enero cumplirá 27 años.
¿Cristian no te ha dicho por qué te vamos a entrevistar?
No, porque estas son cosas personales. Quiero que se enteren que no solo sé cantar, sino también actuar. Además estoy siguiendo clases en el Club de Teatro de Lima por las mañanas.
Entonces, ¿la relación entre ustedes ya mejoró?
Digamos que ahora somos amigos, hay una comunicación por el bien de nuestras hijas. Yo sabía que de ese difícil momento iba a sacar algo positivo. Además, no me metí con nadie. La gente se da cuenta, pero ahora estoy en otra cosa, recuperando el tiempo perdido, pensando en mí, claro, sin descuidar a mis hijas.
Melanie hace una pausa. Enciende un cigarrillo y leo su mensaje. Entonces, cambio de tema y pregunto por qué quiere actuar.
(sonríe) Siempre he querido actuar más que cantar. La primera vez que actué fue a los 9 años en las obras que se hacían en la parroquia de mi barrio, en Santa Cruz. Ahora estoy en ese camino preparándome y, si tengo que tocar algunas puertas, lo haré.
¿Te han ofrecido algún papel?
No, pero pasaré un casting para la serie ‘Asesinas’ que darán en Panamericana, vamos a ver qué pasa.
¿Trabajarías con Michelle Alexander?
(abre sus ojazos) No, con ella, no.
¿Porque fue productora de Cristian?
Sí, es que traté con ella cuando Cristian trabajó en ‘Néctar’ y no congeniamos.
‘NO SOY ENFERMA DE CELOS’
¿Sabes? Escuché decir de la gente que trabajó con Cristian que tienes un carácter fuerte y que parecías su ‘verdugo’.
Pero no es cierto. Lo que pasa es que si la gente no me ve sonriendo, creen que estoy molesta y no es así. Yo digo las cosas sin rodeos, pero no he sido el ‘verdugo’ de Cristian.
Sin embargo, eres muy celosa.
Celosos somos todos, pero no soy una enferma de celos. Si fuese así, moriría por tantas fans que lo asedian y supongo que con todo lo que pasó muchos piensan que soy el ogro de la historia, pero se equivocan, tengo autocontrol.
¿Y qué paso con el comentario de ‘una señorita no se sube al auto de un hombre casado’?
Mira, ese carro es tanto de él como mío y le pedí que por favor no las trasladara (a las soñadoras Julissa e Isabel), dijo que no lo haría. Sin embargo, no cumplió y viste todo lo que pasó.
Creo que fue desatinado que Cristian te preguntara por teléfono ‘quién empezó la pelea’…
No lo disculpo, pero creo que estaba muy presionado, acabábamos de separarnos y todo se confabuló.
Entonces, ¿se separaron por el supuesto romance que se dice Cristian tuvo con ‘Tulita’?
Él me jura que no, pero había demasiados rumores, las circunstancias los señalaban y contribuyó a que la brecha se hiciera más profunda.
¿Qué sentiste cuando hicieron la microondas y ella salió riéndose?
Para mí, ella no existe… Yo estoy en otro nivel como para hablar de esa persona.
¿Desde cuándo datan los problemas entre Cristian y tú?, porque en junio del 2009, cuando los entrevisté en tu casa, los vi bien. Él te besaba y acariciaba a cada rato.
Es que estábamos bien, pero hay cosas que se deben construir como pareja, como esposos. Y él, creo, aún no entiende que tiene un hogar, una familia, que no somos los adolescentes de 15 años cuando nos enamoramos.
Melanie vuelve a encender otro cigarro. Entonces, le propongo almorzar en la cebichería ‘La esquina de don Álex’, pero me advierte que es alérgica al pescado y mariscos, así que el menú cambia por un pollo a la plancha. De fondo musical escuchamos a Eva Ayllón interpretar ‘Mal paso’.
¡Uy!, dice Andrés Valle (reportero gráfico), la canción que les ponen…
¿Y quién en la vida no dio un mal paso?, respondo. Luego, miro a Melanie que hace un esfuerzo, para disimular esa tristeza que se lleva por dentro cuando un amor se quiebra.
Viví una historia como la tuya, pero lo importante es reinventarse y salir adelante -le digo-.
Lo sé -me dice y añade-, te soy sincera, quiero que en este momento las cosas sigan así. Cristian, por su lado y yo, en el mío. Ya se lo he dicho, pero él dice que me va a reconquistar.
¿Y deseas que lo haga?
En este momento me siento bien, no estoy sufriendo, me siento tranquila.
Pero el amor no se termina con un parpadear de ojos.
Es verdad, pero se me cayó, lo tenía en un pedestal y ahora ya no está en ese lugar.
Para que una relación termine es de dos, ¿te hiciste un autoanálisis?
Sí y también me disculpé con él, pero viste cómo se dieron las cosas. En vez de mejorar, empeoraron.
¿Has pensado en el divorcio?
No, pero no sé qué pueda pasar más adelante. Solo te hablo del presente, de cómo me siento y que deseo actuar.
“Y si algún día te acuerdas de mí, recuerda que yo te quise tanto y, tú sin piedad, te fuiste de mí, sabiendo que te amaba, me pagaste mal”.
Ese coro dice mucho…
Sí… Mira, la vida da vueltas y cuando estás arriba, las caídas suelen ser más dolorosas.
Te cuento, cuando me separé leí un poema de Mario Benedetti que decía en uno de sus párrafos: Quizá fue una hecatombe de esperanzas, un derrumbe de algún modo previsto, hasta aquí había hecho y rehecho mis trayectos contigo”. Luego, leí otro que decía: El amor es un sueño abierto.
Así que no dejes de soñar ni de intentarlo con Cristian, creo que aún pueden rescatar su amor de adolescentes y convertirte en una gran actriz.
Gracias, solo el tiempo lo dirá.



